“El régimen los exhibe. Mírenlos cómo gozan”

Lacan

3 de diciembre de 1969

 

 

El título del VII ENAPOL así como su afiche es algo inquietante, esto interroga más allá de la imagen y lo que se ve, ya que la actualidad se promueve excesivamente por la pluralidad de imaginarios, una mirada nada simple a leer, por el decir – desde el psicoanálisis. Quizás un cortocircuito imágen/goce orientase nuestra clínica preconceptual; sobre esto habrá que estudiar, investigar y esencialmente practicar con sumo cuidado por el imperio de las imágenes y sus  ultimísimos efectos a interpretar – ya sea por su caída y/o fijeza. Una mirada que señala, como el dedo de San Juan, lo que Jacques Lacan pronunció al final de su Informe del Congreso de Roma el 26 y 27 de septiembre de 1958 cuando dice que “mejor renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”.[1]

Al decir, en voz alta: “El imperio de las imágenes” -en plural, evoco el título que Jacques-Alain Miller eligió para el IX Congreso de la AMP “Un real para el siglo XXI”[2] -en singular. Así, leo après coup la insistencia imaginaria, desbordante, excesiva, de nuestra época y lo que ella enseña. Nuestro siglo inicia mostrando un goce que no pasa por lo simbólico, ni el decir; un goce en el que predomina lo que se ve y no lo que se dice; un goce que lo mira todo-toda intimidad sin velo alguno.

Sin nostalgias por el siglo que dejamos atrás, nuestra orientación señala que el orden simbólico no es más lo que era, [3] pues el fuego frío del psicoanálisis, que no es el fuego de la pasión ni la ilusión, nos orienta -sin ninguna tésis ne varietus que daría lugar a un abecedario, o compendium lacaniano- por una clínica que está cambiando, eso moviliza y renueva. Se trata pues de una clínica en la que el-cuerpo-hablante-sólo-no-existiría, es necesaria la presencia de un Otro para alojar, gracias a la escucha, las resonancias de  lalengua en cada parletre. Se trata también de una serie de respuestas para una misma pregunta, que Eric Laurent propuso durante el VI ENAPOL[4] como algo que vale la pena leer: ¿Qué es lo que anduvo mal con el DSM V? What went wrong with the DSM? Efectivamente, la experiencia analítica exige hoy una profunda revisión de las últimas elucidaciones, no sin la primera.

Para este próximo ENAPOL “El imperio de las imágenes”, toca saber leer el desorden imaginario de la época y el reflejo de su opacidad, que más allá del sujeto revestido por los semblantes, y a pesar del imperativo de Santo Tomás: noli tangere – no tocar a la naturaleza, la bestialidad humana no ha podido frenarse en ciertos actos, precipitando el imperio de la mirada, como absoluta. Se hace oportuno pues precisar que nada hay de natural en la relación del ser hablante y la imagen de su goce. Si el poder de las imágenes ya no reside en su eficacia simbólica, quizá una mirada psicoanalítica apunte a saber hacer con la locura del impúdico imperium.

Cuando el imperio de lo visible exhibe sin velo el enorme “descaro” del goce, pareciera que las imágenes funcionan de soporte e ilusión para algunos cuerpos. Basta entrar a Internet o encender un televisor para “ver” el adormecimiento del ser hablante que se traduce en pedacitos de cuerpos, partes de imágenes que pretenden curarse – de sí mismas y sin Otro, como por ejemplo muestran algunas figuras públicas que gracias a su protagonismo: comparten sus intimidades y rarezas por Instagram, sea el caso de Miley Cyrus, o de Kim Kardashian. Así también, la mujer Barbie y el hombre Ken – Valeria Lukyanova y Justin Jedlica, que luego de un encuentro en persona se echaron en cara sus imperfecciones… Sin duda alguna se trata del Enigma – anagrama de Imagen.

Entonces, en función de estos temas y sus grandes interrogantes sobre los cambios de los últimos tiempos, por el velo de Maya, y no sin La imagen reina,[5] esperamos conversar y replantear nuestro trabajo sobre El imperio de las imágenes y lo que implique nuestra lectura, ya sea contrariar lo impúdico, o, construir al rededor de él. Mejor aún “avergonzarse por no morir de vergüenza  -como dice Lacan-  daría tal vez un tono distinto”.[6]

Jacques Lacan fue enfático en Vincennes cuando pronunció que “es preciso decirlo, morir de vergüenza es un efecto que raramente se consigue (…) Hablo de esto sólo porque, tiene que ver con nuestro tema de hoy – ¿cómo comportarse con la cultura? A veces basta con muy poca cosa para producir un rayo de luz. Me dirán ustedes – La vergüenza ¿para qué? (…) Si no lo saben todavía, analícense un poco.”[7]

 

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[1] J. Lacan, Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, Escritos 1, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1997, p. 309.

[2] J.-A. Miller, Un real para el siglo XXI,Scilicet, Grama, 2014, p.17.

[3] Título del VIII Congreso de la AMP El orden simbólico no es más lo que era ¿Qué consecuencias para la cura? 

[4] E. Laurent, La agitación de las normas clínicas y su consecuencia real, en “Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real. VI ENAPOL”, Grama, Buenos Aires, 2014, p. 45.

[5] J.-A. Miller, La imagen reina, Elucidación de Lacan, Charlas Brasileñas, Paidós, Buenos Aires, 1998, p. 577.

[6] Ibíd. p. 198.

[7] J. Lacan, Seminario 17. El Reverso del Psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 195-198.