La pornografía en la que se exhiben esos cuerpos en goce enuncia la verdad que la relación sexual no existe . La pornografía por Internet hace uso de la inexistencia de la relación sexual . Se vende sexo y se comercializan los fantasmas para todos. Voyeres, exhibicionistas, sadomasoquistas, de a dos de a tres, como no hay menú fijo para la relación sexual, por Internet se ofrecen menús a la carta .

Si Miller en su presentación del X Congreso invita a los analistas a interesarse en este fenómeno obviamente que no es por la vertiente de dar una respuesta desde la moral. La pornografía como síntoma de la civilización es la forma que toma hoy el discurso capitalista, forcluyendo lo singular del fantasma de cada sujeto para promover una industria que vende sexo para todos, los sujetos ya no tienen que recurrir a sus fantasmas porque estos aparecen por Internet. Responder a esa masificación desde el psicoanálisis implica ofrecer en nuestros consultorios una escucha que propicie los ratones de cada uno que no salen a la venta por Internet .