El abordaje del imaginario en el VII ENAPOL puso énfasis en la última enseñanza de Lacan y nos proporcionó un giro moebiano.

La clínica cambió y este es el momento de presentar como estamos abordando esa clínica que ya está en los consultorios y en las instituciones. Los conceptos pueden ser revistos y nuestros principios son garantía de la tranquilidad necesaria en este proceso.

Dese que Freud descubrió el inconsciente e inventó el psicoanálisis se hace difícil delimitar lo que ocurriría a partir de ese momento sin la intervención del psicoanálisis en el pensamiento y en el comportamiento humanos.

Lo cierto es que la clínica cambia pero el psicoanálisis también cambia el mundo. Se hoy estamos ante el Imperio de las Imágenes es porque el psicoanálisis contribuyó para la fragilidad de la eficacia simbólica. Porque no abordamos el real que surge a través de esa operación como lo hacen la ciencia o la religión, abordamos esa proliferación imaginaria a partir de nuestras bases.

Aceptamos y acogemos los cambios, nos incluimos en ellos. Estamos sometidos a los efectos que ocurren. Nuestros eventos también están repletos de imágenes. En lugar de intentar relacionar esas imágenes en una búsqueda nostálgica de imprimir un simbólico más fuerte, intentamos abordar lo real por lo que es posible hacerlo: por el imaginario. No el imaginario de antes, sino el imaginario en su propia consistencia.

En los dos últimos seminarios de Lacan la perspectiva de que los tres registros sean abordados de forma diferente de lo que acompañamos hasta el Seminario 23, causa el mismo vértigo que encontramos en los trabajos de los artistas contemporáneos que privilegian las imágenes sin el compromiso de que ellas “digan” alguna cosa o que sean comprendidas por el público.

De una vez por todas, el cuerpo asume el lugar para que esas imágenes sean exploradas por el parlêtre. Tener un cuerpo y asumir que es a partir de esa consistencia imaginaria que es posible abordar lo real se plantea cada vez más como un desafío. No sólo para el viviente sino, y consecuentemente, para nosotros, psicoanalistas.

¿Cómo no caeríamos nosotros también bajo el peso del imaginario? ¿Cómo hacer de ese imaginario, de hecho, un abordaje del real y no apenas una nueva defensa contra él?

¿Cómo no caer en la tentación de despreciar lo simbólico por su inaptitud ante el real?

En la recta final de la preparación del VII ENAPOL puedo decir que la experiencia hasta aquí realizada fue increíble. A partir del título, que surgió en un ambiente informal y que después fue vehiculado en la AMP y en Campo Freudiano, empezados a ver el despliegue que la cosa adquiría.

El ENAPOL ya está integrado en la formación de los miembros de la AMP en América. Es impresionante percibir como rápidamente cada uno de los responsables por la animación del evento se pone al trabajo y propone caminos que no habían sido pensados.

Al tomar contacto con los textos preparados para las Conversaciones, nos quedamos sorprendidos con el alcance que el tema tuvo en diversas direcciones.

Los ejes propuestos para las Mesas Simultaneas generaron 240 trabajos seleccionados. Ahí también se verifica como los autores pudieron llevar un poco más lejos las articulaciones que ya se presentaban.

Temas importantes como la adolescencia, por ejemplo, fueron desarrollados y tendrán momentos provechosos durante las discusiones.

El ENAPOL está articulado al Congreso de la AMP e mucho influye en la organización de las Jornadas locales en las tres escuelas que componen la FAPOL. De este modo el trabajo aquí desarrollado tendrá gran valía para el éxito del evento que ocurrirá en 2016, en Rio de Janeiro.

 

 

Traducción del portugués: Oscar Reymondo