Estimados colegas,

Finalmente llegamos al último de los boletines preparatorios Flash para el VII ENAPOL.

Una primera lectura de los diez textos de esta edición destaca dos cualidades: en primer lugar, que el tema es actual, provocativo y atractivo; en segundo lugar, que los enfoques son múltiples y no siempre coinciden. Es interesante esa falta de coincidencia. Básicamente, ella se ha registrado en visiones más pesimistas o más optimistas de la posmodernidad. Por cierto, es curioso que el término “postmodernidad”, a menos que se me tenga escapado, no se encuentra en ninguno de los textos.

“¿Cómo se encuentra el psicoanálisis en ese tiempo del Imperio de las Imágenes?” es la pregunta guía de todos los autores, como suele suceder.

Los selfies son personajes en diferentes textos, en algunos como una plaga narcisista, en otros como un fenómeno para ser celebrado. De lo contrario, veamos: Marie-Claude Sureau escribe como los selfies se suman al psicoanálisis porque son articuladores de conversaciones: “nous sommes aussi ravis en tant que psychanalystes que les selfies soient définis comme des ‘embrayeurs de conversations’, de blablabla donc qui sortent de l’Un tout seul”.

Monica Pelliza pone de relieve un aspecto más preocupante: “¿permite pensar que el yo contemporáneo se constituye a partir de lo inmediato – la imagen – sin pasar por la mediación del otro? El desborde y la exacerbación del yo ideal determinan un narcisismo excesivo”. En este sentido, advierte Beatriz García Moreno: “La pantalla se presta para rituales privados que dan cuenta de la naturaleza autística del goce, de la imposibilidad de un lazo social en el que comande el respeto por el sujeto”.

Maria Elena Lora, aunque quiera insistir en el narcisismo de los selfies, apunta también lo opaco de la transparencia que ningún gadget va a revocar, y dice: “Para concluir, en esta reflexión es fundamental señalar ante el imperio de la imagen y el cómputo de la mirada, cómo la experiencia analítica trata más bien de abrir allí donde la transparencia digital esconde la exigencia del sinsentido”.

La necesidad de una nueva clínica está apuntada por Patricia Tagle Barton: “¿Qué destino y qué destina hoy la transferencia, y el encuentro con un analista a los sujetos aquejados de estas nuevas patologías del corazón?”.

Con una preocupación similar de la clínica de hoy, Eliane Calvet hace un paralelo entre la historia del cine y del psicoanálisis – tienen la misma edad -, habla de los cambios en el cine con la nueva era de la tecnología digital y provoca a los analistas: “ Et les psychanalystes doivent être à l’heure de cet empire des images vampiriques, et continuer à inventer et à faire exister la psychanalyse au XXIème siècle ”.

Acerca también de los cambios en la clínica, María Cecília Ferretti destaca la declaración de Jacques-Alain Miller: “en el momento del hablaser, digamos la verdad, se analiza a cualquiera”. Estar frente a “cualquiera” pone en entredicho la psicopatología, ya que no se trataría más de confrontar la histeria, la obsesión, etc.

Así, Rômulo Ferreira da Silva continúa a respecto de la nueva clínica: “El cuerpo, de una vez por todas, ocupa su lugar para que estas imágenes sean explotadas por el hablaser. Tener un cuerpo y asumir que es a partir de esta consistencia imaginaria que se puede abordar lo real se vuelve cada vez más difícil. No sólo para los vivientes, pero, en consecuencia, para nosotros, los psicoanalistas”.

Por último, dos escándalos: Maria do Carmo Dias Batista anuncia que crearan La “mujer-toda”. Por lo menos en el cine, ¡uf!: “La pluralidad de los semblantes de mujer hoy en día hace que LA mujer-toda, no barrada, pase a la existencia”. ¿Y ahora Joses?

Angelina Harari comenta sobre la exposición actual de una escultura de Kapoor en los jardines del Palacio de Versalles. Para celebrar el 300º aniversario de Luis XIV, nada mejor, pensó el artista, que una enorme vagina en acero de la reina. “Dirty Corner” es el nombre de la controvertida obra. En aquel orden transparente de los jardines hay un rincón oscuro, un rincón sucio a provocar el “sol” del Rey.

Quedamos con esa imagen que molesta el imperio y manos a la obra, porque ya tenemos mucho que hablar en el primer fin de semana de septiembre en São Paulo.

¡Bienvenidos!

Jorge Forbes

 

 

 

 

Traducción del portugués: Maria do Carmo Dias Batista